Nuestro Director Técnico César Rivera hablaba como enológo procedente de la Escuela de Agrónomos, compartiendo su experiencia en el sector.
Con motivo de su 50 aniversario, y respaldando la importancia del recientemente instaurado Grado de Enología, la Escuela de Ingenieros Agrónomos celebraba una interesante mesa redonda en la que intervenían cuatro antiguos alumnos del centro que, además de haber desarrollado su carrera profesional en el campo de la enología, tienen en común el haber sido números uno de sus respectivas promociones.
Moderada por Félix Ureña, alumno de la primera promoción y actual profesor del centro, la mesa aunaba pasado, presente y futuro en cuatro figuras relevantes y representativas de diferentes campos de acción en el mundo del vino. Así, los invitados compartían con los más de 60 asistentes su experiencia profesional a modo de ejemplo e inspiración, principalmente para los estudiantes.

En primer lugar intervendría nuestro compañero, el joven César Rivera, enólogo de Bodegas Reconquista (Ciudad Real) e ingeniero de procesos de Grupo PHI-REDA IBÉRICA, empresa ciudadrealeña en la cual se articula esta bodega no sólo en su área productiva, sino también como campo real de ensayo y desarrollo para la maquinaria que la compañía matriz propone dentro de la industria del líquido alimentario. Rivera recordaba sus inicios en el año 2013, recién titulado, haciéndose cargo del proyecto de Reconquista con tan sólo 23 años. En un prodigio de precocidad, pronto alcanzaba sus primeros premios de prestigio desde las primeras elaboraciones. Sin embargo, la figura profesional de César Rivera no podría entenderse sin su faceta como investigador, habiendo impulsado la evolución tecnológica de unos equipamientos a los cuales ha dotado de enorme sentido enológico. La idiosincrasia de su labor le permite estar en contacto con clientes de diferentes zonas geográficas, incluido el extranjero, convirtiéndose en un asesor tecnológico con una de las más amplias visiones del sector.
Durante su ponencia, Antolín González, hoy jubilado tras cuatro décadas de impecable servicio en Félix Solís (Valdepeñas), se erigía como un prestigioso profesional que gracias a su inventiva, ingenio e insondable capacidad ha dirigido con éxito el apartado técnico de uno de los grandes colosos del mundo del vino a nivel mundial. González, a través de una rica trayectoria profesional, se ha convertido en un referente para cualquier técnico que deba enfrentarse al complejo reto que supone estar al frente de una gran bodega de calado industrial.
La trayectoria técnica de Felipe Blanco ha sido una de las más deslumbrantes y curiosas de cuantos técnicos han salido de la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Ciudad Real. Natural de Tomelloso, difícilmente podría imaginar que su destino profesional le conduciría a convertirse en un referente en las Canarias, cuya enología debe su actual prestigio a este manchego apasionado de su alquimia y creatividad. Pero antes de revolucionar las islas afortunadas, Blanco ya había lidiado con la cruda realidad de una tierra, la suya, a la que le costó encontrar su lugar de honor entre los mejores embotellados. A la labor de Blanco se debe el primer Zarcillo de Oro de la historia de La Mancha, habiendo creído en su macabeo “Añil”, de Vinícola de Tomelloso, el cual se convertía en bandera y pionero para tantos otros vinos manchegos que con los años han sacado pecho por el mundo. En las Canarias, es célebre su esmerado trabajo con la Listán Negro, variedad a la que pocos como Felipe Blanco han sabido extraer su máxima expresión y curiosas posibilidades. Jubilado tras una brillante etapa en Bodegas Insulares (Santa Cruz de Tenerife), su trabajo queda como referencia para los sucesores que han de seguir tan exitosos pasos.
Hace 40 años, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Valdepeñas encontraba en Juan Manuel Cruz a una figura clave en su desarrollo y evolución hacia la modernidad. Inspector en sus primeros pasos en 1979, este antiguo alumno de la Escuela de ITA progresaba en el organigrama desde su figura de “veedor” hasta convertirse en el Director de Servicios Generales, pasando antes por una larga etapa como Secretario y posteriormente Gerente de Administración de una de las más reconocidas denominaciones de origen del país. Como legado profesional y orgullo propio, toda una vida dedicada al vino de Valdepeñas.